Contexto

La coleccionista de azules no es en sí un libro romántico, es un libro intimista, introspecivo. Engloba 10 años de crecimiento emocional, y trata de mostrar algunos aspectos emocionales que vienen siendo denigrados o invisibilizados.

Es un libro circunscrito en conflicto constante con los paradigmas emocionales. Y la fructuación de éstos dependiendo del tipo de ciudad y la época. Pongámonos en contexto.

Paradigmas

Paradigma 1: Amor Romántico – Todo el mundo se debe sentir atraido por una persona del sexo contrario. Presumiblemente intentar tener una relación afectiva y romántica con esta persona. Las mujeres no deben mostrarse interesadas en aspectos sexuales y deben procurar no tener relaciones sexuales hasta que la relación no se afiance.

Venimos de los aburridos finales de los 90, principios de los 00. En una ciudad de provincias, resuenan valores por el aire pero apenas son una frases bien intencionadas que poco tienen que ver con la interacción social. Los niños y las niñas son iguales, pero de casa para dentro siguen perpetuandose los roles de género y dando un trato diferente. Los negros son iguales, pero nadie conoce a ningún negro. Los gays son maricones, y ningún niño quiere ser uno. Las lesbianas, transexuales y bisexuales seres mitológicos y las chicas que se acuestan con chicos unas putas. Y las que no tienen interés en chicos unas raras estrechas que van para monjas.

Las series de nuestra infancia nos vendían un alma gemela, un amor único y verdadero, que posiblemente fuera parte de tu grupo de la adolescencia, y te podías pasar toda la serie esperando que los protagonistas se dieron su primer beso.

Paradigma 2: Sexo sin compromiso – El amor para toda la vida está pasado de moda. Enamorarse es sinónimo de vulnerabilidad, ser ñoño, una debilidad a ocultar o evitar. Tener muchas relaciones es síntoma de liberación sexual, de apertura de mente. Las relaciones son divertidas mientras sean diversión y sexo. Apartarse de las personas si muestran sentimientos.

El afecto, el compromiso, el cariño se convierten en debilidades a evitar y se fomenta sexo con desapego, promiscuidad, falta de empatía.Se invisibilizan sentimientos como la soledad, la pérdida de identidad, la crisis afectiva, enamoramiento, frustación.

Socialmente hay que mostrarse fuerte y siempre dispuesto a ligar con nuevas víctimas. El éxito afectivo tiene que ver con nuestra cotización social y nuestra destreza en conseguir amantes y en no caer enamorado.

Paradigma 3: Poliamor – Recuperación del amor y afecto en la ecuación relacional. Combinado con la libertad emocional de poder tener varias relaciones o experiencias con consentimiento. Cierto compromiso afectivo.

La libertad sexual, el poliamor, la anarquía relacional se asoman como como nuevas alternativas lejos del control y el comportamiento ejemplar. Pero no hay referencias, normalización y las buenas intenciones se diluyen al seguir bebiendo sintomáticamente de los dos paradigmas anteriores.

Liberación sexual

La universidades se llenan de gente que viene de las pequeñas localidades y que ven las grandes ciudades como símbolo de liberación. Rompiendo poco a poco con el modelo del amor romántico hegemónico con el que vienen que hace aguas. Es momento de la experimentación afectiva y sexual. El amor romántico y platónico se contrapone con el de libertad sexual

Se rompen algunos tabués y prejuicios, especialmente en mujeres que empiezan a ver y experimentar la sexualidad sin culpa. El matrimonio o tener hijos empieza a dejar de ser una prioridad. La búsqueda de uno mismo y la felicidad sí.

La promiscuidad, que ya nos dejaban ver las series, se convierte en algo casi habitual. Series, como Friends, ya nos la habían normalizando y también nos habían mostrado como eran las relaciones serias, relaciones no serias y rollos de una noche. Sin embargo el poliamor sigue siendo un paradigma anecdótico, casi fantasioso.

Pero los prejuicios, tabués y la educación conservadora, romántica, anclada en unos valores y unos roles rígidos sigue estando presente. Ejerciendo influencia tanto externa como desde el propio individuo.

Hay chicas para divertirse y chicas para novia, las chicas que se acuestan contigo la primera noche son unas guarras, una chica que ha estado con muchos chicos es una puta, etc siguen siendo pensamientos recurrentes en el ideario social.

El catalizador

Todo este escenario convulso de conflicto de paradigmas afectivos será el caldo de cultivo sobre el que se situa La coleccionista. Pero no será hasta que, a finales del 2008, cuando aflora su verdadera orientación sexual: la bisexualidad que comenzará el libro. Concidiendo con la crisis que azotará el país durante varios años y que deja sin trabajo, sin casa, sin oportunidades a gran parte de la población teniendo que volver a migrar a las localidades de origen lo que supone un choque frontal y explosivo tanto social como afectivo-emocional.

Dando lugar al universo en el que se desarrolla La coleccionista de azules.

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